urbano

La Antropología de lo Urbano según Ariel Gravano

por Juan Carlos Skewes

Conviene iniciar esta presentación celebrando la continuación de una línea editorial que, a través del Colegio de Antropólogos, ha permitido posicionar a la disciplina en contextos que, en nuestro país, suelen serles esquivos: las duras costras de una sociedad que no siempre está bien dispuesta a indagar en las heridas más profundas (sean los crímenes de lesa humanidad, sean las exclusiones estructurales, sean las negaciones de identidad) que han hecho posible su endeble modernización. También ha contribuido el Colegio, con esta iniciativa, a visibilizar los vínculos que dan cuenta de otra afinidad crucial, la de los pueblos latinoamericanos y sus creadores.

La presentación de Antropología de lo Urbano nos da la posibilidad de examinar nuestras propias contradicciones a partir de sus creaciones o, si se prefiere, desde la perspectiva teórica de Ariel Gravano. Antes de ello, no obstante, es preciso saber con quien estamos hablando y dónde se sitúa su obra. Ariel Gravano es un creador y es por ello que he preferido esa voz que la mera descripción de uno de sus oficios: el de antropólogo. Su biografía se asocia a los procesos latinoamericanos cuya naturaleza ha permitido, como virtud no esperada, ligar la creación artística, la investigación científica y la protesta social, trilogía que, a lo menos en nuestro país, pareciera pieza de museo dispuesta en las bodegas de universidades cada vez más asépticas, más circunscritas a estándares que son extranjeros a su condición histórica.

Ariel es músico, integrante del Quinteto Tiempo, cuya vinculación a la nueva canción chilena quedó tempranamente sellada con la interpretación de “Te Recuerdo Amanda”. La música no es ajena a la curiosidad etnográfica ni a la reflexión antropológica como de manifiesto queda en la obra de la Claude Lévi-Strauss o, más cerca aún, en el baile promesante de Freddy Taberna, a quien el Colegio de Antropólogos rindiera hace no mucho un merecido homenaje.

En lo formal, Ariel Gravano es antropólogo, doctorado por la Universidad de Buenos Aires. Es Investigador Independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), y Director del Núcleo de Actividades Científicas y Técnicas (Nact), además de Profesor Titular de la Cátedra de Antropología Urbana de las carreras de Comunicación Social y Antropología Social de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, en Olavarría. Entre sus obras se cuentan El barrio en la teoría social (Espacio Editorial, Buenos Aires, 2005), Antropología de lo barrial, estudios sobre producción simbólica de la vida urbana (Espacio Editorial, Buenos Aires, 2003) y El silencio y la porfía (Corregidor, Buenos Aires, 1985).

El libro Antropología de lo Urbano, publicado originalmente el 2013, se edita este año por primera vez en nuestro país. Se hace bajo el sello editorial compartido LOM – Colegio de Antropólogos, virtuosa alianza que permite la circulación de ideas latinoamericanas de una disciplina históricamente domeñada por el mundo anglo y franco parlante. De modo poco habitual, el texto incorpora en sus reflexiones finales tres capítulos de colegas que han sido parte de esta antropología para la cual la ciudad sí existe, a diferencia de lo que un profesor de la UBA sugería en los 1960. Los tres autores invitados representan a tres generaciones distintas, lo que marca la profundidad histórica de esta aspiración antropológica: Carlos Herrán, el maestro fallecido el 2013 – también músico, forjador de las generaciones hoy adultas, incluyendo entre sus discípulos al mismo Gravano (ver una entrevista en video en el sitio del Colegio de Graduados en Antropología de la República Argentina). Rosana Guber, quien a través de una extensa trayectoria en el trabajo de campo ha sido una figura fundacional en los estudios urbanos y cuya obra es hoy lectura obligada en buena parte de las escuelas de antropología de Latinoamérica (ver por ejemplo su obra El Salvaje Metropolitano, 2004) y Bárbara Galarza, docente investigadora de la Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires, adscrita a Conicet, es, en este grupo, la representante de la generación emergente.

Aparte de la Presentación a cargo de Rodrigo Sepúlveda y el Prólogo a la edición chilena y de las secciones invitadas, el libro consta de once piezas a través de las que se discute el objeto de esta vocación disciplinaria. Junto con dar cuenta de los estudios clásicos, el autor se inmiscuye en la imaginación antropológica a partir desde la cual se aborda la ciudad y sus condicionantes histórico estructurales, para pasar luego a problematizar en torno a los temas centrales como son la producción de la desigualdad, los movimientos urbanos y la condición de la ciudad postmoderna. En tres capítulos se profundiza en las nociones de imaginarios e ideologías urbanas, nociones que permiten comprender la “mediación entre el campo conceptual, reflexivo, interpretativo, y procesos de empoderamiento y agenciamiento, las significaciones simbólicas, las desigualdades y los movimientos de nuestra contemporaneidad en América Latina”, como lo señala Cornelia Eckert en su Presentación en la XI Reunión de Antropología del MERCOSUR, en la ciudad de Montevideo, Uruguay el 2015 (consultar El Café de las Ciudades). Son, en definitiva, 294 páginas que, como la misma Cornelia sugiere, invitan también a soñar.

La obra de Gravano se inscribe en el marco de una tradición antropológica latinoamericana que hunde sus raíces, a pesar de las reticencias de quienes han preferido posar la mirada en una alteridad indígena y rural, en la segunda mitad del siglo XX. Chile fue especialmente privilegiado por la presencia de investigadores que en los sesenta y setenta iniciaban sus exitosas trayectorias académicas como Larisa Lomnitz (1998), Manuel Castells (1973) y Alejandro Portes (1971) en la ciudad de Santiago. La década anterior ya Carlos Munizaga Aguirre (1961) había iniciado un derrotero interesante en la comprensión antropológica de los procesos urbanos, estudios que encuentran eco en Brasil con investigaciones como las de Anthony Leeds (1969) -quien fue además fotógrafo y poeta- y de Joao Buoaventura dos Santos (1977).

En Chile, el Golpe puso fin a esta exploración que años más tarde sería recuperada por Francisca Márquez en un diálogo fecundo con los autores que allende los Andes comenzaban en los setenta a mirar las ciudades. Inspiradas por maestros como Carlos Herrán y Edgardo Garbulsky, Rosana Guber y Esther Hermite, revitalizaban lo que en Chile se había extinguido, constituyéndose allí el grupo Antropología Urbana en Argentina.  Y es en este escenario donde florecen las perspectivas de la antropología urbana contemporánea a través de las que se unen las voces provenientes de Argentina, Brasil y Chile, con autores tan importantes hoy como lo son Mónica Lacarreau y Cornelia Eckert, entre muchos otros.

“La ciudad es un hecho y un derecho. Es una de las consumaciones más notorias de la producción material y simbólica, en un proceso de transformaciones y socialización permanente” (p. 19), tal es la definición con que Ariel Gravano, asume la prospección de la ciudad a partir de la antropología. Al así hacerlo, se hace cargo no solo de la construcción de un problema de estudio, sino que de la posibilidad de constituir ciudadanía e incidir en las políticas públicas y, en general, de las transformaciones urbanas.

Para ello parte por establecer la imaginación antropológica como su marco de referencia. Al hacerlo, el autor transita desde la antropología-en hacia la antropología-de, haciéndose cargo de las condiciones fundamentales que aseguran esa perspectiva: “‘La cultura’ no es una cosa, siempre es el resultado de una perspectiva, de alguien que ve algo como cultura” (p. 39). El objeto es, pues, fruto de una construcción y de una construcción problemática y compleja en la cual no hay sitios de privilegio ni neutralidades posibles. La imaginación a la que apela no puede ser sino el fruto del entrecruzamiento de significaciones contrariadas por la pluralidad de actores que dan lugar a una dialéctica de la cultura.

La imaginación se construye a través del otro y no puede, en consecuencia, constituirse antropología sin etnografía. Como lo plantea Debbie Guerra: “Al situarse en los pliegues y repliegues de la historia, las confesiones introducen fisuras en el dominio discursivo oficial. Ajenas al canon, las confesiones ponen en contacto la historia íntima con la historia oficial, sometiendo a esta última al juicio del otro. Al así hacerlo, las historias de vida abren espacio para nuevas formas de interpretación de los procesos sociales, invitan a pensar la sociedad desde el margen” (1999:1). Las ciudadanas y ciudadanos son productores de ideas, actores prolíficos en el acto de hacer significar a la ciudad, de constituir deliberación en los márgenes, de entramparse en las celdas ideológicas tanto como de emanciparse a través de las aperturas de nuevas posibilidades.

Pero la etnografía es encabritada, no se deja domeñar por las categorías previstas por el observador. De aquí nace la dificultad de un diálogo de equívocos -que nos recuerda los registrados por Evans-Pritchard (1977:25)- entre el arquitecto que quiere soluciones y el etnógrafo que plantea problemas. El primero piensa en términos de productos, el segundo de procesos. En este contexto Gravano como consultor no se conforma con el mero relativismo y asume la tarea de constituirse a sí mismo como parte de la escena etnográfica, en así describirla y avanzar por esa vía a un encuentro interdisciplinario, tal como lo describe al iniciar el texto.

[El diálogo descrito por Evans Pritchard dice así: Yo [EP]: ¿Quién eres tú?
Cuol: Un hombre.
Yo: ¿Cómo te llamas?
Cuol: ¿Quieres saber mi nombre?
Yo: Sí.
Cuol: ¿De verdad quieres saber mi nombre?
Yo: Sí, has venido a visitarme a mi tienda y me gustaría saber quién eres.
Cuol: De acuerdo. Soy Cuol. ¿Cómo te llamas tú?
Yo: Me llamo Pritchard.
Cuol: ¿Cómo se llama tu padre?
Yo: Mi padre se llama también Pritchard.
Cuol: No, eso no puede ser cierto. No puedes llamarte igual que tu padre.
Yo: Así se llama mi linaje. ¿Cómo se llama tu linaje?
Cuol: ¿Quieres saber el nombre de mi linaje?
Yo: Sí.
Cuol: ¿Qué harás, si te lo digo? ¿Te lo llevarás a tu tierra?
Yo: No quiero hacer nada con él. Simplemente quiero conocerlo, puesto que estoy viviendo en tu campamento.
Cuol: Bueno, somos los lou.
Yo: No te he preguntado el nombre de tu tribu. Ya lo sé. Te pregunto el nombre de tu linaje.
Cuol: ¿Por qué quieres saber el nombre de mi linaje?
Yo: No quiero saberlo.
Cuol: Entonces, ¿por qué me lo preguntas? Dame un poco de tabaco].

La imaginación antropológica está llamada a sortear escollos aún mayores, aquellos que imponen el deductivismo implacable de las estructuras determinantes de la acción y los inductivismos que soslayan el marco estructural de la práctica social. Ni estructuras ciegas y actores mudos totalmente sobredeterminados, ni actores sobredimensionados y estructuras dependientes (p. 118). La tarea consiste en descubrir, describir y analizar lo que el deductivismo supone sin caer en los riesgos de esencializar al sujeto o de sustancializar a la teoría, y con ello, des-historizar tanto los procesos sociales como los paradigmas que aspiran a explicarlos (p. 94-95).

Entre las muchas historias urbanas que el autor nos ayuda a develar está la de la contradictoria condición de una ciudad cuya existencia depende en buena parte de aquellas y aquellos a los que priva de su condición ciudadana. La ciudad es expresión de desigualdad, la desigualdad está en su origen y se recompone espacialmente en cada una de sus épocas: desde la fundación de las primeras ciudades hasta las formas urbanas contemporáneas dan cuenta de los múltiples acomodos a través de los cuales se aseguran la simultánea reproducción de la opulencia y de la pobreza, de la posesión y de la desposesión. “Es la miseria de los barrios obreros la que posibilita la existencia de los barrios ricos” (Engels, citado por Gravano, p. 71), es Palo Alto Este el que viabiliza la existencia de Palo Alto.

En el ejercicio de la exclusión se hermanan las ciudades postmodernas con las ciudades de la periferia: Los Angeles, la “ciudad de cuarzo”, y Rio de Janeiro, la “ciudad de Dios”, comparten su vocación por enclaustrar a los pobres y fortificar los pagos de las elites. Gravano nos invita a conocer el sustrato imaginario e ideológico a través del que se reproducen los sometimientos sin por ello negar las simientes de posibles transformaciones. No en vano, “la ciudad ‘sirve’ tanto a la reacción como a la revolución” (p. 72). Mientras que para autores como Carlos Velez-Ibañez (1983) es a través de los medios simbólicos y la sobreabundancia ritualística lo que permite a las elites mantener el control [es interesante el modo como los pobladores de sectores excluidos aspiran al ritual como un modo de integración al Estado cuando, por ejemplo, se les entregan viviendas sociales. Márquez, 2004] y para otros, entre quienes me incluyo, lo son las prácticas espaciales (Skewes 2000), Gravano nos invita a recorrer un sendero complementario y tal vez más eficiente para lograr el mismo fin: el de la ideología barrial.

¿Qué es un barrio? Claramente no lo que suponen el etnógrafo y el arquitecto. Es más bien la construcción de residentes que se posicionan diferencialmente con respecto a una trama de más complejas dimensiones. El barrio es el conjunto de diferencias que se constituyen a partir de un eje axiológico y que permiten discernir un frontis y un patio trasero, un mostrarse y un ocultarse, pudiendo ser cualesquiera los hitos escogidos para este fin que, no obstante, están relacionados con una ideología urbana dominante.

El frente o adelante se constituye en el escenario simbólico de visibilidad propia por un eventual e hipotético “otro” (p. 131). El atrás, en cambio, es allí donde la identidad barrial se pone en cuestión, es la dimensión del estigma y de lo ocultable. “Los adelantes y detrases … intentan ocultar de modo etnocéntrico y clasista parte de la construcción contradictoria que es la ciudad moderna” (p. 138).

El barrio constituye una realidad compleja a partir de la cual se vive la ciudad, resolviendo las contradicciones del estar entre medio, de salir y no querer salir. En palabras de Rosana Guber “ni irse ni quedarse. El barrio es, en el mundo urbano, un referente en el proceso de construcción de las identidades sociales” (p. 141) y Cravano se propone estudiarlo a partir de los actores sociales concretos, interrogándose acerca de la función ideológica que cumple en los sectores populares y de las razones históricas que dan cuenta de su existencia.

Hace poco escuché a un autoproclamado precandidato presidencial en Chile decir: “Hay que volver a traer la tranquilidad a los barrios”. La frase, a luz del trabajo de Gravano, revela su profundo sentido neutralizador. “La tranquilidad es el rasgo que se utiliza con mayor asiduidad no solo para definir el barrio sino para presentar un ideal de barrio” (p. 145). La paradoja es que, a pesar de los crímenes, rencillas callejeras o conflictos vecinales, en el barrio “no pasa nada”. La tranquilidad es amenazada por el cambio, y todo lo que a él se asocia.

La imagen idealizada del barrio permite eslabonar a la heterogeneidad de actores que bajo su protección se abrigan, al modo como el árbol de la leche de Víctor Turner logra, bajo la misma consigna de unidad, conciliar las innumerables contradicciones que entrañan las relaciones entre las distintas categorías sociales (Turner 1967). La naturalización de la identidad barrial fundada en el valor del arraigo, compuesto por la oposición “antes/ahora” (p. 148), donde cabe al antes “constituir cada atributo en un valor distintivo de ese barrio” (p. 150). El barrio se convierte en lo barrial, un valor.

Cualquier ruptura -repito al citado político: “Hay que traer tranquilidad a los barrios”- constituye riesgo y la “necesidad de reproducción … de la red de la época de base”. El riesgo es, en consecuencia, el motor de la reproducción. El prodigio que de esta operación resulta es la deshistorización: el pasado adviene como razón naturalizada. Y en tal condición reclama a la juventud, a la barrita juvenil, como su antagonista interno que no alcanza a romper con la homogeneidad funcional del eje axiológico. La ideología barrial logra, a través de estas antinomias, resolver al menos temporalmente las encrucijadas a que se enfrentan los sectores que conforman los barrios: la clase obrera y las capas medias, sectores que no alcanzan a ejercer el control de sus propios medios de vida, que cuando lo diverso emerge a su interior no tardan en convocar a la policía y con ello controlar a los sujetos “en quienes se corporiza ideológicamente el motor de la reproducción de la identidad, las barritas juveniles” (p. 174). “La falta de control sobre la propia condición de vida es parte del significado profundo de lo barrial” (p. 174).

La deshistorización, nos propone Gravano, aunque garante de la reproducción de la identidad barrial, radica su riqueza más en lo que abre de nuevo que en lo que reproduce de “viejo”. Al fin de cuentas la necesidad de un anclaje que clausure algunos aspectos de la realidad es necesario a fin de afirmar la identidad propia y, a partir de ello, generar modos alternativos de vivir la ciudad. “La identidad barrial de los sectores populares representa, en consecuencia, una de las formas de ruptura activa con lo dado-dominante, porque es una restricción alterna frente a la restricción dominante” (p. 175). Desgraciadamente la historia grande -la que construyen los poderosos- pareciera temperar el optimismo de Gravano. El capítulo en cuestión se publicó por primera vez en el libro Barrio sí, villa también, en 1991.

En adelante el mundo de los sectores populares cambió. Tracy Chapman -quien también estudió antropología- inicia esa década cantando que de qué vale llamar a la policía si siempre llegan tarde, si es que llegan (Behind the Wall, 1988). Lo barrial, al menos en Chile sufre transformaciones de magnitudes descomunales. Se friccionan las antiguas poblaciones, atravesadas por el tráfico y entreveradas con las aspiraciones de ascenso social. La ruptura activa pareciera haberse extraviado por rutas que encontraron nuevos sentidos comunes y naturalizaron de modo alterno la ausencia de control de los sectores populares. En sus “Apuntes sobre la ciudad postmoderna”, Gravano se hace cargo de estas transformaciones.

La globalización pisa fuerte, acentuando las relaciones “claustrofílicas” en desmedro de las “agarofílicas”, de Nueva York a Los Ángeles, del pasaje a la reja, donde las comunicaciones cumplen la doble tarea de enclaustrar al mismo tiempo que “nomadizar” la experiencia cotidiana, de derrumbar fronteras físicas al tiempo que reinstaurarlas, dando lugar a la emergencia de fenómenos políticos-culturales emergentes, manteniendo otros como residuales y perseverando en los hegemónicos.

¿Significa esto que no haya algo así como un pasado desde donde mirar el presente? Para nada. Ya Mircea Eliade (2001) invitaba a reflexionar acerca de lo vertiginoso que podía ser el advenimiento del pensamiento mítico vis a vis con el histórico. Y la ciudad se deja significar por los actores sociales que la usan, producen y viven. La baraja de la desigualdad ha sido cortada de nuevos modos y otra vez la etnografía está llamada, al modo que propone Gravano, de poner en cuestión los paradigmas con los que se dirimen las estrecheces del presente y a reconocer a través del análisis y de la interpretación las nuevas formas ideológicas que, entre aperturas y oclusiones, marcan el derrotero para las nuevas rupturas.

El resorte ideológico permite entender muchas otras de las dinámicas. Quienes hemos visto transitar las historias de nuestras ciudades somos testigos de transformaciones que nos hablan de dinámicas más complejas y polimorfas en la vida de la ciudad: migraciones profundas como las que ocurren del campamento a la villa, del pasaje a la pieza, y de la población al edificio definen el contexto a partir del cual la problematización urbana reclama de una renovada imaginación antropológica.

Pero también convendrá detenerse en los adentros y afuera materiales que dan cobijo a poblaciones transeúntes: son los artilugios de quienes en ejercicio de su residencia van transformando la ciudad y sus estructuras. “Hay gente que levanta una casilla acá, otra casilla allá y después la vende, la alquila, entonces así nunca se va a terminar la villa”, señala uno de los interlocutores citados por Rosana Guber (p. 256). Y razón tiene, desde el 2000, por lo menos, en Chile se anuncia que finalmente se acabará con los campamentos. Éstos como los caserones antiguos, las poblaciones populares ven transitar bajo sus techumbres a migrantes que alguna vez fueron rurales, que luego fueron los hijos, hijas y nietas de la pobreza de los cascos antiguos, para luego acoger los exorcizados de la vida urbana, y, finalmente, a los migrantes internacionales. Son las trincheras que, de modo paradigmático, permiten visualizar el entronque social y material en que consiste la ciudad y que posibilitan hacer una antropología de la ciudad, como lo propone Cravano, una que dé cuenta de la ciudad vivida como de la vida en la ciudad, pero también de la vida de la ciudad: los artilugios suelen sobrevivir a sus habitantes cobrando vida propia.

Entiendo que el libro Antropología de lo Urbano constituirá una referencia obligada para los cursos de formación general en la disciplina y, de especial utilidad para estudiantes de antropología urbana serán los apuntes de Bárbara Galarza sobre las etnografías del urbanismo,  Y ello no es una mera constatación, es más bien el presagio -ya cumplido en parte del continente- de un pensamiento que se comienza a moldear en Latinoamérica y que nos permite concebirnos y concebir a otros a partir de una bien cimentada experiencia de investigación para el estudio de las realidades a que históricamente hemos sido confrontados.

Nota

Este documento fue escrito con motivo de la presentación del libro Antropología de lo Urbano de Ariel Gravano (Santiago de Chile: Lom y Colegio de Antropólogos, 2006, 294 pp. ISBN: 978-956-00-0669-1).

Referencias

Castells, M. 1973. Movimiento de pobladores y lucha de clases en Chile. EURE 3(7): 12–14.

Eliade, M. 2001. El mito del eterno retorno. Arquetipos y repetición. Buenos Aires: Emecé.

Evans-Pritchard, E. 1977. Los núer. Barcelona: Editorial Anagrama.

Guber, R. 2004. El salvaje metropolitano. Reconstrucción del conocimiento social en el trabajo de campo. Buenos Aires: Paidós.

Guerra, D. E. y Skewes, J. C. 1999. La historia de vida como contradiscurso: pliegues y repliegues de una mujer. Proposiciones (Santiago de Chile) 29: 1-10.

Leeds, A. 1969. The significant variables determining the character of squatter settlements. América Latina 12(3): 44-86.

Lomnitz, L. 1998. Como sobreviven los marginados. México D.F.: Siglo XXI Editores.

Márquez, F. 2004. Márgenes y ceremonial. Los pobladores y la política de vivienda social en Chile. Polóitica (Universidad de Chile) 43: 185-203.

Munizaga, C. 1961. Estructuras transicionales en la migración de los araucanos de hoy a la ciudad de Santiago de Chile. Notas Del Centro de Estudios Antropológicos 6(12).

Portes, A. 1971. The urban slum in Chile: types and correlates. Land Economics 47(3): 235-248.

Santos, B. de S. 1977. The law of the oppressed: the construction and reproduction of legality in Pasargada. Law & Society 12(1): 5-126.

Skewes, J. C. 2000. The search for place and self among periphery dwellers in the New Chilean economy. Ph. D. Thesis University of Minnesota.

Turner, V. 1967. The forest of symbols. Ithaca, N.Y.: Cornell University Press.

Velez-Ibanez, C. 1983. Rituals of marginality: politics, process, and culture change in central urban Mexico. Berkeley: University of California Press.

invitacion

Estudiantes

Convocatoria al IX Congreso Chileno de Antropología

La Antropología Chilena situada en Latinoamérica y el Caribe: Comunidades en Movimiento

Santiago, Ancud y Castro

6 al 13 de Enero, 2017

El IX Congreso Chileno de Antropología se orienta a relevar nuestro carácter situado en Latinoamericana y el Caribe.  Entendiendo que en la región existen escuelas y autores con aportes disciplinares reconocidos mundialmente, así como una singular relación con los sujetos de estudio que nos acerca más a la compleja diversidad  de un “nosotros” que al concepto de “otros” abstractos o exóticos.

En Chile, así como en muchos países de América Latina y el Caribe, hoy se viven importantes procesos de cambio e incertidumbre respecto al devenir de nuestras estructuras institucionales y culturales. Las transformaciones neoliberales de la economía y el Estado, las profundas desigualdades sociales, las crisis de representatividad y de legitimidad de las instituciones, la discriminación cultural, las crisis ambientales, el desplazamiento de personas, así como la emergencia de nuevas identidades, nos plantean interrogantes fundamentales. Asumimos el desafío de ser capaces de una lectura oportuna de estos procesos, en la que converjan de manera pertinente la diversidad de proyectos y saberes que desarrollamos como comunidad académica y profesional.

El IX Congreso Chileno de Antropología, propone un encuentro entre el pensamiento y la práctica disciplinar, situada en  Latinoamérica, con la construcción que se realiza desde las comunidades locales en permanente transformación, de cara a los desafíos comunes que enfrentamos.  Apuntando al compromiso  ético e intelectual con el presente y el futuro de nuestra sociedad.

Comisión Académica

Prof. Andrea Aravena, Prof. Milka Castro, Prof. Luis Campos, Prof. Francisca De la Maza, Prof. Bernardo Guerrero, Prof. Sonia Montecino,  Prof. Rosamel Millamán, Prof. Roberto Morales, Prof. Marietta Ortega, Prof. Ana María Oyarce, Prof. Fresia Salinas , Prof. Gilberto Sanchez, Prof. Rodrigo Sepúlveda, Prof. Juan Carlos Skewes,  Prof. Francisco Ther, Prof. José Manuel Zavala

Comisión Organizadora

Mónica Adler, Catalina Álvarez, Ricardo Álvarez, Lorenzo Andrade, Abel Francisco Araos, Zamir Bugueño, Nicole Caldichoury, Ulises Cárdenas, Asunción Díaz, Gonzalo Díaz, Daniel Espinoza, Amilcar Forno, Claudio Gajardo, Oscar Garrido (Rector U. de los lagos), Alejandra Lazo, Eduardo Leiva, Háctor Mora, Pablo Montenegro, Felipe Montiel, Magdalena Navarro, James Park, Eduardo Parry, Andrea Pinol, Marisela Pilquilman, Gemma Rojas,Camila Román, Juan Manuel Saldívar, Galicia Stuardo,  Luis Torres, Víctor Hugo Venegas, Ana Luisa Ubilla.

Secretaría Ejecutiva

Francisco Araos, Rodrigo Sepúlveda, Francisco Ther

Convocatoria asamblea el 30 de junio de 2014

Estimados(as) colegas:

Como muchos de ustedes sabrán, el 7 de junio fue elegido un nuevo Directorio Nacional del Colegio de Antropólogos de Chile A.G. Como primera actividad, tenemos el agrado de invitarlos a la Asamblea Ordinaria de nuestra asociación gremial, a realizarse el día 30 de Junio de 2014 a las 18:00 hrs. en el Círculo de Periodistas, ubicado en Amunátegui 31, Subterráneo, Santiago.

Los temas a tratar serán los siguientes:

  1. Informe/cuenta gestión Directorio saliente.
  2. Saludo y presentación del Directorio entrante. Presentación del programa de trabajo.
  3. Modificación de estatutos: Sistema de elecciones, mecanismos de inscripción, Capítulos Regionales, colegiatura y cuotas.
  4. 8° Congreso Chileno de Antropología: Discutir y votar propuestas de sede y fecha. Periodicidad de los Congresos.
  5. Varios.

Les rogamos la máxima difusión de esta actividad, abierta a colegas colegiados y no colegiados, y a estudiantes. Será una buena instancia para compartir, y para la colegiatura de quienes deseen integrarse. Nos conectaremos también con las asambleas que sean organizadas simultáneamente en otros lugares del país.

Esperando su presencia el 30 de junio para comenzar juntos este nuevo período de nuestra organización, les saludan cordialmente,

Rodrigo Sepúlveda (Presidente)
Gemma Rojas (Vicepresidenta)
Andrea Pinol (Secretaria General)
Ulises Cárdenas (Consejero Nacional)
Gonzalo Díaz (Consejero Nacional)
Daniel Espinoza (Consejero Nacional)
Héctor Mora (Consejero Nacional)
Eduardo Parry (Consejero Nacional)
Daniel Poblete (Consejero Nacional)

Directorio
Colegio de Antropólogos de Chile A. G.

*Esta convocatoria fue también difundida a nivel nacional a través de El Mercurio del día 20 de junio.

*Evento en facebook: https://www.facebook.com/events/1515592681988274/